¿Qué es?

Es una dificultad específica de aprendizaje (DEA) de origen neurobiológico y hereditario que se manifiesta en la dificultad para poder leer en forma fluída exacta y automática, debido a un componente fonológico.Se presenta en personas que han cumplimentado una instrucción educativa formal y que sin embargo no puede acceder al aprendizaje de la lectura aún sido previamente estimulada y no presentando alguna razón física, psiquiátrica o social que lo justifique.

¿Con qué frecuencia se presenta?

En la población general tiene una incidencia de entre el 5 y 10 %, pero representa el 80 % de los trastornos de Aprendizaje.

¿Cuales son sus principales síntomas?

En edades tempranas pueden estar relacionados con retraso en la aparición del habla, dificultades para nombrar objetos. A los 4 o 5 años pueden tener dificultades para reconocer los nombres de los colores (no los colores), o de algún compañero (aunque si saben de quien se trata), no logran seguir una rima. Puede asociarse a torpeza motriz fina o gruesa, al tomar un lápiz o bajar una escalera.

Cuando son más grandes, se traban al leer; cometen errores de omisión, adición, inversión de letras o palabras. Pueden saltearse renglones y generalmente al escribir presentan en su gran mayoría dificultades ortograficas, aunque no todos. La no existencia de dificultades de la escritura no descarta a la dislexia. Recordemos que la misma es una dificultad en la lectura.

Existen muchos niños con síntomas “leves” que se advierten al complejizarse los textos. Leen rápido pero pueden tener dificultad al tener que decodificar palabras desconocidas o poco familiares.

¿Quiénes pueden diagnosticarla?

El diagnostico diferencial de dislexia no solo es posible sino necesario para darle a cada niño, niña o adulto la posibilidad de conocer no solo su dificultad sino sus fortalezas. (por lo general es realizado por psicopedagogos o fonoaudiólogos con orientación en neurociencias)

¿Qué rol debe cumplir la escuela?

Es importante aclarar que la responsabilidad del colegio y escuela es “detectar precozmente”.  El diagnóstico lo realizan profesionales idóneos en la materia  (psicopedagogos, fonoaudiólogos) fuera del ámbito escolar.

Pero la detección e intervención del docente es clave para evitar el fracaso escolar haciendo la correspondiente derivación. De cualquier manera se puede y se debe intervenir en el aula ante la más mínima sospecha.

El trabajo en el aula cuando son más pequeños es trabajar  en la reeducación de la conciencia fonológica: deletreando, silabeando, relacionando sonidos de palabras al comienzo o final, a través de cantos o rimas, aprovechando la educación multisensorial.

 

Actualmente contamos con una Legislación Nacional que contempla estas dificultades. Ley n° 27306 con publicación en el boletín oficial el 4/11/2015 y Normativa N| 59 de la dirección general de cultura y educación del año 2013. Estos logros se han conseguido gracias al enorme esfuerzo de profesionales y padres de DISFAM ARGENTINA (Asociación sin fines de lucro)

Mas información en: www.disfam.com.ar